En la ficción distópica “La conjura contra América”, que HBO estrena hoy, durante la Segunda Guerra Mundial es elegido presidente estadounidense el heroico aviador Charles Lindbergh, que adhiere a las ideas del nazismo y lanza una persecución contra los judíos en su país. En la adaptación televisiva de la novela de Philip Roth, el guionista David Simon vinculó la deriva imaginaria de Estados Unidos hacia el fascismo de la novela con la sorpresiva victoria electoral del magnate neoyorquino.

Creador de la serie de culto “The Wire”, Simon había recibido la bendición de Roth, fallecido en 2018, antes de dedicarse a esa importante novela de la literatura estadounidense, publicada en 2004. La ucronía es un ejercicio similar al de “El hombre en el castillo”, otra adaptación de una novela de culto. Pero a diferencia de la mayoría de los ejemplares del género, más radicales, la novela de Roth solo se desvía levemente de los verdaderos hechos históricos.

Sucesos reales

El punto de partida de la serie, los Estados Unidos de 1940 descritos por el novelista, es un fiel reflejo de lo que realmente pasó.

Aunque, a diferencia de la serie, Lindbergh no fue el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, el aviador sí era en aquella época una figura nacional y el rostro del Comité para Estados Unidos Primero (America First Committee), un poderoso movimiento aislacionista que reunía a unos 800.000 miembros. “La conjura contra América” retoma igualmente el discurso político más conocido del aviador -el primero en atravesar el Atlántico en solitario-, en el que condenaba la agresión nazi, pero acusaba también a los judíos de querer arrastrar a Estados Unidos a la guerra.

DAVID SIMON. El guionista (izquierda) es autor de otras series destacadas.

A la vez que hace desviar poco a poco la historia hacia la ficción, la miniserie de seis episodios muestra la transición gradual de una sociedad hacia la barbarie.

Para ilustrar ese avance lento pero implacable, David Simon, junto con su socio en “The Wire”, Ed Burns, escogió, como Philip Roth, anclar la historia en la cotidianidad de una familia judía ordinaria de Newark (Nueva Jersey), la ciudad natal del escritor. Y al optar por un número restringido de personajes, la serie no se dispersa y permite la posibilidad de entrar en profundidades evitando los atajos.

Trump no es héroe

“El señor Roth nos pidió pocas cosas cuando nos reunimos con él. La primera fue que no usáramos el apellido Roth en la serie -explicó Simon en una entrevista. La segunda cosa fue que nunca olvidáramos lo que es y representa la familia protagonista: judíos rápidamente asimilados al estilo de vida norteamericano. Y la tercera fue: ‘estás aquí sentado porque un populista ha alcanzado la presidencia. Pero ten en cuenta que no son la misma persona. Lindbergh era un héroe absoluto. Era fundamentalmente un hombre extraordinario que se convirtió en leyenda. Trump es todo lo contrario’”.

“El libro de Roth es más poderoso cuando examina lo que los miembros de esta familia judía estadounidense hacen al enfrentarse al ascenso del fascismo en su país -prosiguió-. ¿Dónde te sitúas en unos Estados Unidos que se están transformando en algo que ya no son totalmente una república? Y eso es un poco donde estamos”.

Autor también de las series “Treme” y “The Deuce”, producidas igualmente por HBO, al igual que “The Wire”, David Simon había sido consultado en 2013 para llevar adelante el proyecto, pero lo rechazó alegando entonces que no creía que Estados Unidos pudiera tomar el camino descripto en la novela. Barack Obama era el presidente y, para Simon, la evolución de la sociedad estadounidense había dejado atrás los viejos demonios del país como el racismo y el sectarismo. “Me equivocaba”, reconoce ahora el guionista.

Un giro peligroso

“Es increíble hasta qué punto la novela es una alegoría de nuestra época política”, consideró Simon, que tuvo un gran reparto a sus órdenes, incluido John Turturro, que da vida a un rabino instrumentalizado por Lindbergh.

“Estoy convencido de que estamos en una trayectoria que nos lleva a un giro hacia el autoritarismo, si no tomamos conciencia de nuestra vulnerabilidad y de la debilidad de la democracia”, opinó el guionista.

Simon confesó que cuando se embarcó en el proyecto no había pensado también en que era una oportunidad de escribir sobre sus padres y su tiempo. Es decir, la generación posterior a la de los inmigrantes. “Una generación en la que había poesía. Y también humor”. Uno de los primeros recuerdos de su padre es que, cuando tenía siete años, Max, su abuelo, lo llevó en 1927 a Manhattan para subirlo en sus hombros y ver a Lindbergh despegar hacia París. “Fue un acontecimiento, y Lindbergh fue su primer héroe”. Un héroe que, aunque no llegó a presidente, en la vida real sí coqueteó con el nazismo, y por ello “sus ideas políticas fueron tan dolorosas para mi padre”.

Curioso episodio

En 1977 Bernie Simon, su padre, fue rehén en un ataque de la secta musulmana Hanafi en Washington D. C. “Mi padre era una de las diez personas mayores que escogieron para alimentar al resto de rehenes. También, les dijeron que serían los primeros en morir”, cuenta Simon. “Tras muchas horas de encierro y negociación, el hotel Hilton envió sándwiches de carne en conserva en pan blanco con mayonesa para alimentar a los rehenes”. Los judíos no tienen prohibido el pan blanco, pero tradicionalmente usan pan de centeno, sin mayonesa. Bernie Simon acercó un pedazo de comida a la boca de otro judío maniatado que lo miró con extrañeza. “¿Pan blanco? ¿mayonesa?”, preguntó el hombre. Bernie Simons meneó la cabeza y se encogió de hombros: “Intentan matarnos”. Simon no puede evitar reír. “¡Es la frase más graciosa de la historia de mi padre! En una situación tan terrible… y todos los rehenes empezaron a desternillarse”. “Incluí esa frase en la serie, claro. Del montaje final pueden desaparecer muchas cosas, pero no esa frase”.